LA HISTORIA DE RON TRATAMIENTO Y PRUEBAS DEL REFLUJO

Ron se decantó por la ablación por radiofrecuencia (RFA) para tratar el esófago de Barrett. Lee más sobre su experiencia con el diagnóstico y el tratamiento.

LA EXPERIENCIA DE RON

Como veterano corresponsal de guerra que ha informado desde lugares como Asia, Latinoamérica y Vietnam, Ron estaba acostumbrado a esquivar balas en su vida profesional. Sin embargo, no se sentía tan cómodo a la hora de esquivarlas en lo relacionado con su salud.

DIAGNÓSTICO INICIAL Y TRATAMIENTO

A sus 50 años, a Ron le diagnosticaron esófago de Barrett, una complicación de la enfermedad por reflujo gastroesofágico (ERGE) en la que el revestimiento dañado del esófago se vuelve precanceroso. Como el esófago de Barrett es el principal factor de riesgo para el cáncer de esófago, el médico de Ron le aconsejó que cuidara la dieta, tomara inhibidores de la bomba de protones (IBP) todos los días y volviera en dos años. Y eso fue lo que hizo Ron. Dos años más tarde, le dijeron que la endoscopia no revelaba ninguna displasia (crecimiento anormal de las células). Le volvieron a decir lo mismo tras su tercera endoscopia, otros dos años más tarde.

Ron se siguió tomando los IBP y controlando la dieta, pero algo le preocupaba. Estaba acostumbrado a mirar a los retos a la cara y le parecía un modo demasiado pasivo de enfrentarse al esófago de Barrett. “Yo no era así”, afirmó. “Durante mis años cubriendo guerras y conflictos, aprendí que no puedes ser pasivo y sobrevivir. Entonces, ¿por qué me estaba comportando así con mi salud? Sentía que tenía que haber algo más que pudiera hacer que esperar sentado a que el esófago de Barrett se convirtiera en cáncer de esófago”.

ABLACIÓN POR RADIOFRECUENCIA

Una semana después, Ron pidió cita con un nuevo gastroenterólogo de su ciudad que estaba especializado en realizar procedimientos de ablación por radiofrecuencia (RFA) para tratar el esófago de Barrett. Ron se hizo otra endoscopia, pero esta vez los resultados fueron sorprendentemente diferentes. Ron no solo tenía displasia de alto grado, la endoscopia reveló que tenía displasia de segmento largo, que cubría 13 centímetros de su esófago.

“¡Menudo jarrón de agua fría!”, dijo Ron.

El médico de Ron le programó su primer procedimiento de RFA a mediados de agosto. El procedimiento salió bien y, tras una semana de comer alimentos no sólidos y recuperarse con un malestar mínimo, Ron volvió a su vida normal. El segundo procedimiento fue unos meses después, en octubre, y esta vez con incluso menos tiempo de recuperación. El pronóstico fue bueno.

La experiencia le ha enseñado a Ron, que pensaba que había aprendido todo lo que tenía que saber sobre enfrentarse a retos en sus años como corresponsal de guerra, unas cuantas lecciones sobre tomar el control del cuerpo y la salud de uno mismo.

La información y los recursos de este sitio no se deben usar como reemplazo de la consulta con el médico. Habla siempre de la información del tratamiento y el diagnóstico, incluidos los riesgos, con el médico. Ten en cuenta que todos los tratamientos y los resultados obtenidos son específicos del paciente individual. Los resultados pueden variar.